Mas allá del Peronismo

Por Fede Bastiat | @FedeBastiat2

Por estos días el oficialismo quiere contrarrestar el clamor popular, que se despertó de las gargantas de los argentinos que queremos vivir en una democracia republicana, con separación de poderes. Es esa parte de la ciudadanía que sí respeta las leyes, que vive bajo la Constitución Nacional y que observa cómo la clase dirigente avanza sobre las libertades individuales.

El peronismo se jacta de ser ese movimiento democrático, que siempre estuvo en el poder de manera legítima por medio de elecciones libres. Nada más lejos de la realidad que eso. Sólo basta recordar que Perón, una persona formada en el ámbito militar, asumió luego del golpe de Estado conocido como la “revolución del ‘43”. Su gran logro fue seducir a los sectores de ingresos medios y bajos de que el camino era el socialismo, ahí acuñó el término de la tercera posición: ni comunismo, ni liberalismo clásico. Para ello tomó muchas ideas que estaban dando vueltas en Europa desde hacía tiempo y que sin embargo ya habían demostrado su fracaso. El mismo Perón se consideraba un gran admirador de Benito Mussolini, al punto tal de que inventó literalmente, haber tenido una reunión personal con el dictador.

Antindividualista, la concepción fascista de la vida destaca la importancia del Estado y acepta el individuo sólo en la medida en que sus intereses coinciden con los del Estado […]. [El fascismo] es opuesto al liberalismo clásico que surgió como reacción al absolutismo y agotó su función histórica cuando el Estado se convirtió en expresión de la conciencia y la voluntad del pueblo. El liberalismo negó el Estado en nombre del individuo; el fascismo lo reafirma.

Benito Mussolini
La Doctrina del Fascismo

El peronismo es fascista a pesar de que se jacten de “estar con el pueblo” y ser el movimiento más democrático. Parte de su defensa quizás venga de que tanto a Perón como a Isabel de Perón los destituyó el poder militar. Existe una confusión en asociar estos movimientos destituyentes con el liberalismo, sin embargo, lejos están de los que defendemos la vida, la libertad y la propiedad privada. Estos tres preceptos se basan en el principio de no agresión, de ser tolerante con el proyecto de vida del prójimo. Los liberales somos enemigos del poder, creemos que no hay nada más arrogante que un grupo de personas planificando los destinos de los demás. Claramente durante todos los golpes de Estado y mediante el uso de la violencia, se impuso el poder del gobernante de turno, fuesen estos peronistas, radicales o militares. Todos han sido responsables de una de las etapas más sangrienta del país, que en los hechos ha sido cerrada: llevamos prácticamente 40 años sin usurpaciones militares o golpes de Estado violentos por parte de un grupo “revolucionario”.

Ningún movimiento alentó tanto el odio y el rencor entre la población, dividiéndolos desde siempre entre el pueblo (los compañeros) y los gorilas y cipayos. Una estrategia parecida a la que Hitler usó para alinear a su tropa, haciendo referencia a los judíos y gitanos cómo especuladores, banqueros, aliados, etc. Aún siendo ellos el verdadero pueblo alemán, la verdadera raza, el Volksgemeinschaft. Sin ir más lejos, todos los aliados del anti-pueblo, los gori-pobres, tal como los definen, también son traidores, los acusan de no tener “conciencia de clase”. Sin embargo, el problema de fondo es la intolerancia, la incapacidad de aceptar que alguien piense distinto y su voracidad por establecer un mensaje hegemónico. Buena parte del movimiento peronista cae en el agravio y la descalificación, lo que demuestra que carece de argumentos sólidos para defender su ideología. Podemos ver un ejemplo en comentarios sobre la manifestación del Sábado pasado.

No voy a ocultar que he aprendido mucho del marxismo […]. Lo que me ha interesado e instruido de los marxistas son sus métodos […]. Todo el nacionalsocialismo está contenido en él […], las sociedades obreras de gimnasia, las células de empresa, los desfiles masivos, los folletos de propaganda redactados especialmente para ser comprendidos por las masas. Todos estos métodos nuevos de lucha política fueron inventados por los marxistas. No he necesitado más que apropiármelos y desarrollarlos para procurarme el instrumento que necesitábamos

Adolf Hitler

No nos engañemos, detrás de la expropiación de Vicentín se esconde el sueño húmedo del peronismo: reivindicar la mística del IAPI. Un proyecto a medida de los planes quinquenales del ‘30 y ‘40, copiado de la vieja URSS. Esto es, una junta de granos que de manera monopólica determinaba el precio de compra y venta de la producción agropecuaria. En el medio, se quedaba con el 50% de ganancias que eran redistribuidos, alzando las banderas de la justicia social y por supuesto de las prebendas, negociados y corrupción en todos los ámbitos. El resultado de dicho experimento fue que las exportaciones cayeron y el trabajo en el campo disminuyó significativamente.

Además generó un déficit comercial que ascendió a 20.000 millones de pesos, que terminó impactando sobre el ingreso de los ciudadanos argentinos. La crisis económica se agravó con una sequía en 1949 y el cese de los trabajos en el campo producto de las medidas reguladoras. Por último el déficit, inflación y control de precios provocaron una gran escasez, Perón llamó a la ciudadanía a delatar a los traidores que aumentaban los precios, separando aún más al pueblo y el anti-pueblo. 

El peronismo intenta despegarse del ideario comunista, sin embargo los continuos avances sobre las libertades individuales no hacen más que sostener que el argumento es brutalmente cierto. Las intenciones del gobierno de turno que poco tiene de gestión y demasiado de ideología vacía y fracasada demuestran que el camino es claro: destruir la independencia de los poderes, avanzar sobre la propiedad privada no sólo a través de impuestos sino explícitamente a través de expropiaciones inconstitucionales y haciendo uso de leyes creadas durante dictaduras. La oposición se muestra muy tibia frente a estos avances, casi de manera cómplice, quizás avalando tácitamente el ideario socialista del peronismo. Sin embargo los ciudadanos observamos atentamente lo que hace la oligarquía que gobierna y gritamos poderosamente ante semejante atropello a nuestros derechos naturales. Sin dudas, todo este avance sobre la Constitución Nacional nos hace reflexionar si realmente estamos frente a un Estado de Derecho, si existe realmente independencia de poderes y si efectivamente la Argentina funciona como una república. La democracia una vez más, peligra en manos del poder del gobernante.

Fede Bastiat

1 comentario en “Mas allá del Peronismo”

  1. El 99% de los peronistas no terminará de leer el artículo o no lo entenderá. El 0,9% restante te tildará de facho o macrista. El 0,1% reconsiderara si posición y votará otro peronista distinto (pero igual).

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